[Pensamientos] Móviles que son más listos que sus dueños, ¿abusamos de la tecnología?

Típico: llegas a tu casa, dejas las llaves en el recibidor, la cartera, y lo primero que haces es mirar tu móvil, para ver si alguien te ha enviado un WhatsApp, un Snapchat, o alguna foto graciosa de un gato metido dentro de una caja de fideos chinos. Luego vas a tu cuarto, enciendes el ordenador, y te pasas horas embobado mirando Facebook, a ver si esa chica que te gusta ha hecho algo hoy, o si tu amigo publica algo haciéndote mención después de pasar una tarde juntos buscando tías buenas en algún chat anónimo. ¿Qué nos ha pasado?  ¿No somos capaces de vivir sin esa tecnología que tanto nos engancha a ser antisociales y alejarnos del calor de los otros? No acabo de comprender por qué la gente prefiere ver tetas en un tweet a ir a dar una vuelta con el grupo de colegas a conocer chicas reales. Estamos adictos a los “gigahercios”, a las resoluciones 1080 en la palma de la mano, al calor que emite el móvil tras horas de uso, y no el de tu chica cuando te abraza, estamos embobados con esas tonterías de que si nos mandan un Telegram, un Instagram, una pregunta en Ask.fm, o a ver cómo ese conocido que nos cae mal va dos niveles más avanzado en el Candy Crush Saga.

Cuando paseo, ya no veo parejas cogidas de la mano, ni grupos de amigos jugando a pasarse la pelota o debatiendo qué jugador de fútbol es mejor, ahora veo montones de críos sentados en un banco todos apiñados jugando al Zombie Tsunami, matrimonios rotos porque el marido estaba “en línea” en WhatsApp cuando dijo que estaba muy ocupado trabajando, ahora lo que veo es babeo ante el móvil más poderoso, más veloz, con más capacidad. ¿Alguien me puede decir qué ha pasado con los juegos de cromos o con las famosos “tazos” de Pokémon? Ahora sólo veo a gente viciada a ver un muñequito de ocho bits construirse su casa y matar a arañas del tamaño de personas en su Xperia Play, o en el Xperia Z2 que es más potente, o en Galaxy S5 que tiene sensor dactilar, o en su nuevo iPhone 5C que, eh, ¡es de color verde!

Echo de menos esos momentos en los que salía con los colegas a dar cuatro patadas a un balón en la plazoleta o nos intercambiábamos Pokémons con la Game Boy, o cuando simplemente dábamos vueltas después de merendar. Cuando, al volver por la noche, cenabas, te ponías a leer cómics ¡y lo bien que te lo pasabas con Super López, Mortadelo y Filemón, o Shin Chan. Esa época donde lo único que existía para comunicarse con aparatos electrónicos eran los SMS y los chats IRC, cuando leías las noticias en papel impreso, y no en una pantalla retina de ocho pulgadas, francamente uno extraña esas épocas.

Aún recuerdo cómo fue el Boom del Messenger, poder hablar con alguien al momento sin usar correos ni IRC, un chat disponible al alcance de todos, que además te daba una cuenta de correo electrónico, si antes no tenías. Recuerdo cuando antes me flipaba recibir un e-mail, cuando ahora recibo cientos al día y no doy abasto. Llamadme clásico, pero lo que se necesita ahora es más MSN y menos Facebook. Zuckerberg ha creado el invento del siglo, pero a la vez nos ha alejado como personas humanas, nos ha hecho bastante distantes, serios, incluso tenemos dos caras: la de Internet y la real. Lo siento, pero es así: no somos iguales en el chat donde no nos vemos a la cara que en la vida real, donde se está más a gusto.

Sí, sé muy bien que yo soy informático, y que pensaréis que soy el menos indicado para hablar, pero… Cuando ves que en Facebook tienes más de 300 amigos y te sientes solo, cuando recibes más de veinte correos diarios y ni uno de un ser conocido sientes que estás vacío, cuando ves que en el móvil tienes más mensajes de amigos que de esa persona especial, sientes que algo estás haciendo mal, pero no sólo tu: todo el mundo hace un uso excesivo de la tecnología. Y creedme, no por ser informático haré más uso de ella, si no todo lo contrario. Me entristece ver a críos perder su tiempo mirando pantallas bajo un techo en lugar de salir por ahí a jugar, a correr, a ir en bici, a experimentar aquello que antaño llamábamos vida social.

Y me juego lo que queráis a que, después de leer esto, volveréis a coger el móvil, o volveréis a Facebook y diréis “joder, tiene razón este tío” o “q coñazo xd”, o algo por el estilo. Es triste, pero así es el Siglo XXI: el siglo de la tecnología que nos ha vuelto más tontos.

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